Alianza entre INFOR y Grupo Empresas Chilquinta desarrolla herramientas genéticas pioneras para identificar especies subterráneas del norte de Chile. El conocimiento será abierto y podría cambiar la forma de conservar ecosistemas áridos y planificar proyectos futuros.

Cada cierto tiempo el desierto florece y sorprende a Chile. Miles de flores cubren paisajes que durante meses —o incluso años— parecían completamente inertes. Sin embargo, bajo ese espectáculo natural existe un universo silencioso que permanece oculto bajo la arena: especies capaces de sobrevivir enterradas durante largos periodos, esperando las condiciones exactas para volver a emerger.

La investigación se transformó en la primera publicación científica asociada al proyecto Eletrans 3 y marca un precedente para la investigación ambiental nacional al abrir nuevas posibilidades para la conservación, restauración ecológica y gestión territorial.

“Esta forma de extracción de ADN de plantas geófitas no existía como investigación ni como desarrollo académico en Chile. Estamos frente a un trabajo inédito”, explicó Andrés Quintana, subgerente de Medio Ambiente y Comunidades de Grupo Empresas Chilquinta.

Ciencia para descubrir lo que permanece invisible

Uno de los principales desafíos fue identificar especies que pasan gran parte de su ciclo biológico bajo tierra, emergiendo únicamente cuando las lluvias o condiciones ambientales son favorables.

“Los bulbos son especies que muchas veces no vemos. Permanecen ocultos durante años y aparecen solo cuando existe humedad suficiente. Nuestro interés es entender sus ciclos biológicos para poder propagarlos y restaurar ecosistemas”, señaló Sandra Gacitúa, gerenta regional de INFOR Coquimbo.

La investigación permitió determinar desde qué estructuras vegetales —raíces, tallos o tejidos foliares— resulta más eficiente obtener ADN, facilitando procesos de identificación genética incluso antes de la floración.

Ese avance podría transformar la manera en que se realizan programas de conservación, monitoreo ambiental y restauración en ecosistemas áridos.

Un aporte concreto para conservación y desarrollo territorial

El potencial práctico del estudio también abre nuevas oportunidades para proyectos de infraestructura, energía y desarrollo productivo que intervienen territorios donde estas especies permanecen ocultas.

Hasta ahora, identificar qué especies existían bajo el suelo antes de ejecutar obras era complejo, dificultando medidas de mitigación, relocalización o compensación ambiental.

“Hoy podemos reconocer determinadas especies antes de que emerjan. Eso entrega herramientas concretas para protegerlas, propagarlas y diseñar mejores estrategias de conservación”, explicó Quintana.

Desde Grupo Empresas Chilquinta destacaron además que la información generada tendrá acceso abierto.

“Queremos que esta investigación sea útil para todos. El conocimiento debe transformarse en una herramienta práctica para empresas, instituciones, comunidades y futuros proyectos”, añadió.

La disponibilidad pública de estos antecedentes podría fortalecer futuros procesos de restauración ecológica, reforestación y diseño de medidas ambientales más precisas.

Detrás del desierto florido existen especies en riesgo

Parte importante del trabajo estuvo enfocada en especies nativas amenazadas, muchas vinculadas directamente al fenómeno del desierto florido.

José Hernández, investigador de INFOR Coquimbo, explicó que el proceso comenzó meses atrás con campañas de recolección, análisis de semillas y estudios de germinación.

“Recolectamos semillas de especies amenazadas para entender cómo sobreviven, bajo qué condiciones germinan y cómo podemos reproducirlas para evitar su desaparición”, indicó.

Los estudios consideran distintas etapas: germinación, adaptación en viveros especializados y eventual reintroducción en ambientes naturales.

“Todavía sabemos muy poco sobre cómo estas especies sobreviven en ambientes tan extremos. Ahí está parte del desafío científico”, agregó.

Primer centro tecnológico rural para ecosistemas áridos

La alianza también contempla la creación del primer centro tecnológico especializado en investigación xerofítica y ecosistemas áridos emplazado en una zona rural de la Región de Coquimbo.

La iniciativa surge gracias a terrenos facilitados por Grupo Empresas Chilquinta vinculados al proyecto Eletrans 3, donde se proyectan laboratorios, espacios de investigación aplicada, producción de especies nativas y formación comunitaria.

“Buscamos ir más allá del cumplimiento ambiental. La investigación aplicada entrega herramientas reales para enfrentar desafíos territoriales”, sostuvo Quintana.

Para INFOR, el proyecto representa además un paso relevante hacia la descentralización científica.

“Por primera vez tendremos un centro de investigación especializado en una localidad rural, fortaleciendo el desarrollo científico desde los territorios”, destacó Sandra Gacitúa.

El milagro comienza antes de la lluvia

Para los investigadores, entender estas especies significa también comprender la historia ecológica del norte de Chile.

“Cuando observamos el desierto florido pareciera que aparece de la nada, pero detrás existen procesos evolutivos de miles de años. Estas especies llevan décadas esperando bajo el suelo hasta que las condiciones permiten volver a emerger”, explicó José Hernández.

Mientras el desierto continúa guardando secretos bajo la arena, esta investigación busca responder preguntas que hasta ahora permanecían ocultas: qué existe bajo nuestros pies, cómo protegerlo y cómo asegurar que siga formando parte del paisaje natural del norte para las próximas generaciones.

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