El paisaje agrícola del Valle del Huasco está experimentando una transformación profunda. La tradicional pala y el azadón comienzan a dar paso a motores, maquinaria especializada y energías limpias, en un proceso que marca un antes y un después en la forma de producir en los territorios rurales de la Región de Atacama.

En esta primera etapa, la inversión alcanzó los 121 millones de pesos, orientados a resolver brechas históricas en materia de logística, acceso y eficiencia productiva que afectan principalmente a la pequeña agricultura.

Entre los avances más significativos destaca la incorporación de cuatrimotos destinadas a crianceros de sectores de difícil acceso como Cachiyuyo e Incahuasi. Estas herramientas permitirán optimizar labores de arreo y vigilancia del ganado en zonas donde, hasta ahora, el desplazamiento se realizaba a lomo de animal.

En el ámbito agrícola, el equipamiento considera tractores, rotovatores y motocultivadores, facilitando la mecanización de faenas que anteriormente requerían extensas jornadas de trabajo manual, mejorando así los tiempos y la productividad.

A ello se suma una fuerte apuesta por la sustentabilidad, con la entrega de kits solares para sistemas de riego y soluciones fotovoltaicas, clave en un territorio marcado por la escasez hídrica y los altos costos energéticos.

El gobernador regional, Miguel Vargas Correa, relevó la importancia de esta inversión, señalando que “fortalecer a los productores agrícolas no solo mejora sus condiciones de trabajo, sino que también dinamiza la economía regional”. Asimismo, aseguró que se continuará impulsando este tipo de iniciativas para potenciar el desarrollo del mundo rural atacameño.

La modernización también alcanza la agregación de valor. Productores como Elsa Pallante, del sector El Churque, hoy cuentan con salas de proceso habilitadas para la elaboración de quesos, abriendo nuevas oportunidades de comercialización.

En tanto, Humberto Lorca, dirigente de crianceros de Cachiyuyo, Incahuasi y Domeyko, destacó que este avance es fruto de años de gestión, y que permitirá avanzar hacia la obtención de resoluciones sanitarias, facilitando el acceso a mercados formales bajo estándares de calidad y seguridad.

De esta forma, el Valle del Huasco avanza hacia un modelo productivo más eficiente, sustentable y competitivo, buscando asegurar la viabilidad de la pequeña agricultura y la ganadería en un escenario cada vez más exigente y tecnificado.

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