Joaquín Pincheira revela cómo el carácter y las emociones influyen en la astenia otoñal y el cambio de hora

Con la llegada del otoño, no solo cambian las temperaturas y los colores del entorno, sino también el estado de ánimo y la energía de muchas personas. Fatiga, falta de concentración, somnolencia o decaimiento son algunos de los síntomas más comunes en esta época, fenómeno conocido como astenia otoñal.

“El cuerpo no está enfermo, sino que responde fisiológicamente a una nueva condición ambiental. Es una adaptación a los cambios de luz, que en algunas personas puede ser más intensa”, explica el periodista, escritor, coach y especialista en inteligencia emocional y neurociencia, Joaquín Pincheira.

El rol del cambio de hora y los ritmos biológicos

El cambio de hora, tanto en primavera como en otoño, también juega un papel clave en este proceso. Aunque en el otoño se gana una hora de sueño, muchas personas experimentan desajustes emocionales debido a la reducción progresiva de luz natural.

Estos cambios afectan directamente los ritmos circadianos, encargados de regular funciones esenciales como el sueño, la vigilia y la liberación hormonal.

“Cuando estos ritmos se alteran, pueden aparecer dificultades para dormir, cambios en el estado de ánimo, irritabilidad o problemas de concentración. En personas más sensibles, incluso puede aumentar la vulnerabilidad a la ansiedad o la depresión”, señala Pincheira.

El especialista enfatiza que no todas las personas experimentan los cambios de la misma manera. “La capacidad de adaptación está estrechamente relacionada con factores emocionales. Las personas con mayor inteligencia emocional y flexibilidad psicológica suelen adaptarse mejor, porque gestionan de forma más eficaz el estrés y la incertidumbre. En cambio, quienes tienen menor tolerancia al cambio pueden presentar más molestias”, agrega Pincheira.

La importancia de la luz natural

Uno de los factores más determinantes en este periodo es la exposición a la luz solar. La disminución de horas de luz impacta directamente en la producción de serotonina, neurotransmisor asociado al bienestar.

“Menos luz natural puede traducirse en una mayor sensación de apatía o decaimiento. Por eso es clave aprovechar al máximo la luz del día, especialmente durante la mañana”, enfatiza Pincheira.

Recomendaciones para una mejor adaptación

Frente a este escenario, el coach y escritor señala que adoptar hábitos saludables puede marcar una gran diferencia. Entre las principales recomendaciones destacan: mantener horarios regulares de sueño, exponerse a la luz natural diariamente, realizar actividad física de forma constante, evitar pantallas antes de dormir, cuidar la alimentación y reducir el consumo de cafeína en la noche

Además, se sugiere una adaptación progresiva al cambio de hora, ajustando los horarios de descanso en los días previos.

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